INFIERNO
- Leidy Beltrán

- 12 jul 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 15 oct 2020
Decir que soy feliz es demasiado, es condenarme a sufrir, simplemente tengo lo que necesito, y seré puntual: un poco de sosiego, libertad, una cocina, música, elementos de literatura y arte para la distracción y una cama; fácilmente puedo concluir que la felicidad es peligrosa, nunca se sabe cuál será el precio, el horrendo sacrificio por un vulgar y odioso momento de ventura conmigo misma.

Para ser feliz se requiere un intercambio con el cosmos, esto es alquimia -nada equivalente- pura, es mercadeo, son intereses de por medio, es un trueque donde se da lo que el universo necesita y se recibe lo que se desea, pero nunca se sabe qué es lo que se tiene que dar, por eso siento temor por el afán de ser feliz, porque lo he vivido, hablo de aquel martirio que viene después de eso, la ausencia de ese sentimiento de apogeo, el dolor intenso en el pecho, el abismo que deja en el alma, ¡eso!, eso es algo que queda para siempre, considero a la dicha como un mal negocio, ya que el precio es altísimo para algo que dura un respirar. La felicidad es el infierno mismo enjoyado con la perspicacia de la vida.
-Leidy Beltrán-



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